El 77% de la ciudadanía posee algún dispositivo tecnológico que les permitiría usar apps de salud.

Sólo un 8% de la ciudadanía se ha comunicado con el personal sanitario a través de las TIC.

Al 55% de los que responden no, les gustaría comunicarse así.

Casi 1 de cada 4
ciudadanos recurre a las apps como fuente de información en salud.

El 45% de la ciudadanía conoce alguna app de salud.

Casi dos tercios de quienes conocen alguna app de salud, la utiliza. (64%)

El 29% de la ciudadanía utiliza alguna app de salud.

El 61% de quienes usan apps de salud no saben si existen organismos o profesionales sanitarios avalando esas apps.

El 61% de quienes usan apps de salud no saben si existen organismos o profesionales sanitarios avalando esas apps.

2 de cada 3 usuarios de apps de salud perciben seguridad en la protección de sus datos personales.

%

Sólo el 1% de la ciudadanía ha recibido recomendaciones del personal sanitario sobre el uso de alguna app.

%

Pero un 74% utilizarían una app si estuviera recomendada por el personal sanitario.

%

El 81% de la ciudadanía piensa que el uso de apps de salud haría las gestiones sanitarias más fáciles y eficientes.

%

y un 71% de la ciudadanía opina que aumentaría la calidad de la asistencia.

El 73% de la ciudadanía muestra interés hacia una app de salud “ideal” que le permitiera guardar, compartir, consultar información de salud y realizar trámites sanitarios.

Casi la mitad de la ciudadanía (48%) estaría dispuesta a pagar por una app de salud, y el precio medio máximo sería 4,75€.

La predisposición ciudadana a pagar por apps de salud privadas aumenta 5 puntos si la seguridad y el contenido son supervisados por la Administración pública.